Siempre algo falta

Después de pensar en todo lo que he vivido, cosas buenas y malas, saqué una conclusión: siempre falta algo, así sea mínimo, y nos pone el mundo de cabeza en el momento menos pensado.

Capaz algunos piensen que son tonterías, la verdad también lo he llegado a pensar, pero esas tonterías me hacen sentir que mi mundo se viene abajo.

Personalmente, a la cabeza se me vienen pensamientos, momentos vividos, palabras, promesas con ganas de convertirlas en hechos concretos, sueños rotos, lugares recorridos. El recuerdo de todas estas cosas resulta un mar de lagrimas, plan de 8 de la noche, sola en mi cuarto, un día cualquiera, sentada frente de mi computadora, escuchando corta venas y tal vez con un cigarro en mano. Me gusta llorar, me da satisfacción hacerlo, por eso nunca contengo las ganas.

Mi mundo anda en crisis, lo sé, a veces solo quiero ser feliz, que todo sea tan perfecto como en mis sueños. Lo único rescatable de esto, es que me he dado cuenta que no soy perfecta, y antes pensaba que sí. La vida me demostró que toda acción tiene consecuencias, a veces esas consecuencias son las que te hunden de todo, del mundo.

Pensando en mi presente con relación al pasado, mi mundo sería actualmente bueno si es que antes no hubiese dicho mentiras, mentiras idiotas que las decía solo por ‘no quedarme atrás’, también si es que hubiese valorado un poco más las cosas que tenía a mi lado, lo que me ofrecían y brindaban.

Algo que ahora tengo bien en claro, es que no quiero sentirme más la que sale perdiendo del cuento, de este cuento, mi cuento. Ahora me doy cuenta que siempre nos tiene que pasar algo para poder decir que somos mujeres y sabemos lo bueno y malo del amor, pero creo que dentro de todo, lo malo es bueno, porque nos ayuda a tomar las cosas un poco más a la ligera.. No tan vital.

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