Vicio.

Los dos saben que así funciona, saben que es un círculo vicioso que no acaba jamás, el final se encuentra en las manos de cualquiera de ellos, y aún así les da temor utilizar ese poder.
A ella, le invade las ganas de sonreírle a la vida, de ya no botar más lágrimas al suelo; a él, no le importa llorar, nunca lo hace y siempre encuentra una buena solución para quedar bien en los problemas.
Ella quiere suspirar al acostarse, saber que todo marcha bien; él no suspira, pero de todas formas se acuesta tranquilo como si todo marchara bien en su vida.
Ella recuerda con nostalgia las épocas hermosas del comienzo, donde se presenciaban las promesas, sonrisas y juramentos, junto con las caricias y los buenos tratos que la hacían enamorarse más cada segundo; él ya no se acuerda de esos momentos, sólo vive el presente y ni por eso trata de mejorarlo, para él no hay detalles que valgan, ni buenos tratos.
Y así transcurría el tiempo.. Ella se iba enamorando más, le entregaba sus días, unía su vida, sus actos, risas, tristezas, logros y demás emociones y cambios a él.
En un cohete se fueron las horas, días y meses; mientras estos pasaban, también aumentaban los problemas, las peleas; pero ella no se daba por vencida, no sentía cansancio, por su mente solo pasaba el estar siempre junto a él; y por su parte, él se esmeraba en buscar motivos para pelear, quizás ya tenia sus propios planes.
Y así pasara el tiempo, ella seguirá amándolo; él con su vida relajada. Nada cambiará, ni será como al principio, tal vez si llegue a suceder, nada se sabe; puede ser que algún día ellos se cansen y tengan el valor de acabar con todo esto.

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