03.12.12

Una vez alguien muy sabio, por así decirlo, me dijo que no es bueno encariñarse con los animales, cosas o personas, y al escuchar eso opte por soltar como tres o más carcajadas. Es imposible! Bueno, para mi es así.
Tilza Tomasa, ese era el nombre de una cachorrita que mi hermana adoptó hace aproximadamente un mes, la cual llegó a la casa un poco tímida pero a los días se acostumbró y se ganó su puesto de mascota, pero sobretodo se ganó nuestro corazón. Lamentablemente, ella ya no está, ya nunca más morderá su pelotita de tenis amarilla y mucho menos la de colores con luces, ya no comerá la cajita de galletas que le tenía guardada como sorpresa de Navidad, y tampoco podremos ponerle su ropita de reno que teníamos pensado.
Es increíble como un animal puede calar tan hondo, y aunque el tiempo será el encargado de borrar la pena que sentimos ahora, siempre en nuestra mente quedará su recuerdo intacto, y tendremos la satisfacción de saber que intentamos, y ojalá hayamos logrado, llenar su vida de felicidad y saber qué era tener un hogar, una familia.





Todos te echaremos de menos mi chinita negra, pero ya no sentirás dolor y desde donde estés sé que estarás agradecida por todo el amor que te brindamos.

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